Pedalear con viento

[siteorigin_widget class=»SiteOrigin_Widget_Image_Widget»][/siteorigin_widget]

Estos días que nos ha tocado pedalear con un  viento infernal en contra, me ha hecho pensar en que medidas hay que tomar para enfrentarte a esta situación y no desesperar en el intento.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, acompañado al desgaste físico, que lo hay, también tenemos un desgaste psicológico que es, probablemente mucho mas agotador, y por consiguiente es preferible tratar primero este desgaste antes que el anterior.

Durante estos días me he acordado de mis hermanos, Pedro y José. Hace años, y mientras bebíamos una cerveza, trataba de explicarles lo que para mi significaba viajar en bicicleta y como «me transformaba en viento» para superar esos días donde apenas puedes pedalear por culpa de esa lucha contra eolo. Aún es hoy que en cualquier reunión familiar se recuerda ese día con bromas sobre mi explicación y achacándola a las cervezas que nos estábamos bebiendo.

Realmente hoy, después de unos años, podría dar una explicación que quizás, y solo quizás, pudieran llegar a entender. En coaching lo llamamos hacer un anclaje de una experiencia positiva para poder recurrir a ella en momentos donde los pensamientos negativos pueden dar al traste con un día de pedaleo contra el viento.

Pues bien, «ese convertirse en viento» no es mas que recurrir a todos esos anclajes que te hagan evadirte de la situación que se produce al ver que no puedes avanzar, por mucho que lo intentes.

Además de ello, hay aspectos importantes a considerar, como puede ser el olvidarse del cuenta kilómetros, no hacerle caso, y no obsesionarse con hacer x kilómetros. Un pedaleo contra el viento es una situación excepcional que requiere ante todo mucha paciencia, y evitar elementos distorsionadores (como ver que los kilómetros no pasan a pesar del esfuerzo).

Hay que tener además otras consideraciones, ponte gafas de sol, el viento arrastrará todo tipo de objetos sobre tu cara, si hay mucho polvo, arena o semillas en suspensión, trata de protegerte la boca.

Protégete los labios con algún protector, el viento te los resecará rápidamente.

Anticípate a la carretera, mira hacía donde van las curvas y planea por donde te va a venir el viento, no hacerlo puede suponer que te arrastre contra la cuneta.

Piensa que las alforjas actúan como un par de pequeñas velas, lo que con viento a favor favorece la marcha, con viento en contra implica todo lo contrario. Ten cuidado de no llevar nada medio suelto atado al manillar o a las alforjas, puedes recibir latigazos molestos, cuando no dolorosos.

Por supuesto, haz paradas abundantes e hidrátate bien y ante todo, piensa que la jornada puede ser muy larga, y como os decía al principio, paciencia, paciencia y mas paciencia……

[siteorigin_widget class=»SiteOrigin_Widget_PostCarousel_Widget»][/siteorigin_widget]