In Blog, Material, Mecánica, Principal, Viajes

He de reconocer que, entre las "muchas" virtudes que tengo, no está la de ser un tipo muy ordenado, bajo los estándares a los que el del ciudadano normal está acostumbrado. Es esta característica, mi desorden ordenado, la que me lleva a viajar en autosuficiencia, y he llegado a ser un verdadero experto en no planificar absolutamente nada de los viajes que realizo, salvo el punto de partida, el punto de llegada y el tiempo que durará el viaje.

El hecho de ser totalmente independiente en cuanto a los acontecimientos que nos depara el viaje, por otro lado, algo normal, me permite no perder el tiempo en arduas planificaciones de los km diarios a realizar, la obligación de estar en un determinado punto en un día concreto,...etc. Ello me da mucha mas libertad a la hora de ir decidiendo, sobre la marcha, lo que me apetece en cada momento y por otro lado, me hace sentir que viajo abierto al mundo (si me gusta el lugar me quedo, si no, continuo, si me invitan a dormir o a comer, me quedo, si mi instinto me dice que no lo haga, sigo...y así van transcurriendo los días durante un viaje).

La improvisación hace que el viaje se convierta en una aventura, no espero que suceda nada especial, simplemente cada día voy abierto a lo que pueda acontecer, adaptándome en función de mis sentimientos diarios y de mi predisposición, haciendo caso a mi intuición.

Esta forma de escucharse a uno  mismo es la forma mas primaria de relacionarse, y te permite adquirir experiencias vitales que,  acostumbrados como estamos, a que nos dirijan la vida en una sociedad tan cerrada,  sería muy difícil de lograr. Es ahí donde los viajes en bicicleta adquieren su verdadero valor educativo (no reglado) y yo lo reivindico como tal.

 

Recommended Posts
Contacta con nosotros

Si necesitas información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Not readable? Change text.
0

Start typing and press Enter to search