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La hamaca es uno de esos complementos en nuestro material, que no puede faltar en nuestros viajes, y hoy hemos decidido contaros las razones.

Antes de nada, un poco de historia. Originariamente, la hamaca procede de américa central y del sur, donde los indios elaboraban unas “redes” que colgaban de dos árboles. Esta descripción fue dada nada menos que por el ilustre Cristobal Colón, el cual fue el que las introdujo en Europa y que pronto se hicieron populares, en especial entre los viajeros en barco, ya que era fácil colgarlas entre dos puntos y podían descansar y dormir alejados de la suciedad y los bichos (en esas épocas la salubridad de los barcos brillaba por su ausencia).

El nombre dado a este particular objeto deriva de que originariamente se hacia con corteza del árbol de hamack, de ahí su etimología.

Nosotros utilizamos hamaca en nuestros viajes desde hace ya varios años, en combinación con la tienda de campaña, y vamos alternando en función de las circunstancias y del sitio donde ese día hayamos decidido dormir.

Lo cierto es que, personalmente, me encanta la hamaca para dormir, yo soy de los que duermo bien en cualquier lado, si bien he de decir que no todos van a poder descansar bien, y menos, una noche entera.

Entre las ventajas que le encuentro:

  • Es fácilmente transportable. Al no tener varillas ni ningún objeto rígido, se pliega con facilidad
  • Ocupa poco espacio, en
  • No pesa. La mía, con toldo y complemento invernal no llega al kg de peso
  • Te aleja del suelo, esto es, de la humedad y los bichos. Como todos sabemos, se duerme colgado con un par de puntos de anclaje.

Pero no os creáis que todo son ventajas, como en todo, tienen un punto débil, el frío: la hamaca hace que al dormir en el aire, nuestro saco es comprimido en su parte inferior, y al no tener ninguna barrera física contra el frío, este te cala hasta los huesos (lo pude comprobar tristemente en mi viaje por Alemania en diciembre). Para mitigar este inconveniente, pues poner una colchoneta dentro de la hamaca.

Otro posible inconveniente es la lluvia, para ello utilizarla junto con un tarp.

La hamaca que yo uso es de la marca Hennessey, especialmente indicada para viajeros y aventureros. Esta hamaca dispone de mosquitera que te  protege de los insectos voladores y de un tarp para la lluvia, además de tener diferentes complementos, como el invernal, para utilizarlo en climas fríos. El único inconveniente es el alto precio, pero como en todo, la calidad se paga.

Se que existen otras marcas de hamacas de viaje, pero como no he podido utilizarlas, prefiero no opinar de ellas.

Como con todo, las utilidades que podamos darle a una hamaca va unida a la creatividad de cada uno, nosotros la hemos utilizado como método para sentarnos alejados del suelo, los extremos a modo de tenderete, incluso para colocar los objetos que queríamos ir sacando de las alforjas, cuando el suelo está muy sucio para colocar cosas sobre él.

En definitiva, un complemento que no puede faltar en un cicloviajero que practique la autosuficiencia.

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