fbpx
 In Blog, Material, Mecánica, Principal, Viajes

Como ya os habíamos dicho en la presentación de esta sección, dado que nos fue imposible dejar a nuestros compañeros peludos en casa, y ante la necesidad de unas bien merecidas vacaciones, decidimos que nos iríamos los 4.

Lo primero de todo fue comprar un carro para mascotas, que tendríamos que arrastras detrás de una de las bicicletas. No sin cierto temor, dado que el peso de trailer y peludos era de 42 kg, a los que tendríamos que sumar el resto de equipaje. Y así se presentaba el panorama.

Con cierto temor ante lo desconocido de mi capacidad para arrastrar semejante peso, decido cambiar el plato de mi bicicleta (solo llevo uno) de uno de 44 dientes a uno de 40, que me permitiría afrontar mejor las subidas.

Puente histórico de Cahors

Para este primer viaje buscamos una ruta no muy montañosa y que siguiera el cauce de algún río, además, y dado que saldríamos de Barcelona en furgoneta, el destino no debería estar muy lejos, ya que preferíamos invertir los días en pedalear y no en conducir. De esta forma nos decantamos por comenzar nuestro viaje siguiendo el río Lot, para luego enlazar con el canal del Garona y posteriormente seguir el curso del río Tarn.

De esta forma, nuestro viaje comienza en Cahors, una bonita ciudad a orillas del río Lot y que cuenta con un estupendo casco histórico. 

Desde Cahors tomamos dirección hacía Aiguillon, donde se une el río Lot con el canal del Garona. La senda era muy sencilla, y si bien hay tramos donde se junta con la carretera, la mayoría del recorrido discurre por carriles bici o pequeños caminos rurales asfaltados sin apenas tráfico, lo cual nos permitía que los peludos hicieran tramos corriendo cada cierto tiempo, para evitar así que se pasasen mucho tiempo en el carro.

Así transcurrían los kilómetros, entre viñedos, bosques y pueblos medievales con mucho encanto y que nos iban regalando bonitas postales, lo cual hacía disfrutar del pedaleo.

Una de las principales cuestiones a tener en cuenta a la hora de viajar con peludos es el tema del agua, ya que si bien pedaleamos cerca de un río, este no siempre está accesible, así que cada cierto tiempo hay que hacer paradas para beber y que los peludos estiren las patas. De esta forma, y con un poco de juego, son ellos los que piden volver a subirse al carro para continuar camino. 

Como ya os habíamos comentado, la ruta esta rodeada de zonas de frutales, entre viñedos y manzanos, lo que nos permitía de tanto en tanto saciar el hambre con fruta recién recogida e incluso guardar una poca para el desayuno, así que para alguien a quien le guste tanto la fruta como a nosotros, esto es un pequeño paraíso.

 

 

Además de todo ello, los numerosos pueblecitos y los bonitos rincones a lo largo de nuestra ruta hace que el pedaleo sea mas ameno, y  a ello añadimos que no hay muchas cuestas, de tal forma que el recorrido no es muy exigente físicamente.

 Así, kilómetro tras kilómetro, nos plantamos en Aiguillon, donde el río Lot se une con el canal del Garona.
El canal del Garona, es una obra impresionante que unía el atlántico con el mediterraneo (junto con el canal del midi) y por donde estaban los caminos laterales del canal que servían para que caballos arrastrasen las barcazas de carga, ahora están habilitados con carriles para bicicletas.

El recorrido por el canal es sencillamente llano, fácil y muy aburrido. El paisaje está plagado de plataneros a ambos lados del camino y tras ellos hay zonas de cultivos. Eso hace que sean jornadas de pedaleo muy monótonas.

La facilidad del pedaleo en esta zona hacen que sea una ruta cicloturista de mucho transito, convirtiéndose, junto con el canal du midi en una de las rutas mas transitadas en bicicleta de Europa.


.Uno de los problemas de la ruta por el Garona llega a la hora de encontrar un sitio para acampar (para los que hacemos cicloturismo autosuficiente), El canal discurre en muchos tramos al lado de carreteras y está franqueado en otras zonas con matorrales que dificultan el poder plantar la tienda de campaña, lo que obliga a que aprovechemos cualquier pequeño trozo de terreno despejado.

Así, poco a poco vamos llegando al último tramo del viaje, el río Tarn, atrás dejamos bonitas imágenes en la retina y algunas de ellas logramos plasmarlas en fotografías.

A veces son solo reflejos sobre el río, momento que aprovechamos para simplemente no hacer nada y relajarnos disfrutando del paso del tiempo.


Otras te permite contemplar una puesta de sol, y es ahí, cuando comienzas a coleccionar atardeceres, donde comienzas a sentir que estás en el lugar apropiado y en el momento preciso.

Se puede decir que entramos en el río Tarn a través de Albi, una ciudad que me trae recuerdos de algún libro leído sobre la cruzada cátara, o también denominada Albigense y de la que hay mucha información por internet. Para uno que es amante de la historia, el relacionar sitios por donde pasas con hechos históricos estudiados representa buen momento para dar un repaso a lo aprendido.

Y a todo esto, días antes del viaje había estado leyendo el libro "la llamada de lo salvaje" de Jack London, que narra la historia de un perro que vive plácidamente en una casa de lujo en compañía de sus amos y tras ser robado y llevado a Alaska en los tiempos de la fiebre del oro, termina viviendo en plena naturaleza.

Esto mismo es lo que yo voy notando en Drako y Odin, a medida que van transcurriendo los días, se van asalvajando y cada vez disfrutan más de su condición de nómadas, viven con la luz del día, juegan, se pelean entre ellos, corren...y también descubren otros placeres que les proporciona la naturaleza, como son las moras, de las que han aprendido a cogerlas, ya sin pincharse y donde hay momentos en los que parece que nos peleamos para ver quien es capaz de comer más.

Así van transcurriendo los días, siempre con un río al lado que nos permite no solo asearnos cada día, sino también disfrutar de bonitos momentos de relax 

La ruta a lo largo del río Tarn es preciosa, casi siempre paralela al cauce del río, sin mucho desnivel, hasta que nos damos cuenta de que apenas nos queda comida y a lo largo de la ruta no encontramos ninguna tienda donde hacer avituallamiento, de tal forma que cuando encontramos un desvío que indica un supermercado a escasos 5 km, decidimos desviarnos. Craso error, las cuestas son brutales y parecen interminables. Estábamos mentalizados de que salir del valle sería duro, pero esto supera nuestras espectativas y en mas de una ocasión nos vemos obligados a echar pie a tierra. Por si fuera poco, es una carretera bastante transitada y no me atrevo a llevar a los perros sueltos, con lo cual el esfuerzo se multiplica y a eso se une que hace bastante calor y las existencias de agua van mermando a medida que pasan los kilómetros.

Una vez arriba, agotados y destrozados físicamente, entramos en el supermercado y arrasamos entre zumos, agua y comida. tenemos que ir dos veces a comprar para reponer los alimentos.

Ya tomando el camino de vuelta haca Cahors decidimos desviarnos hacia un pueblo catalogado como el mas bello de Francia. Bellcastel es una villa donde parece que no ha pasado el tiempo. Tiene un  castillo medieval y todo su entramado está construido en piedra y tiene un camping municipal abierto donde decidimos quedarnos para poder tomar la primera ducha caliente después de 10 días.

Llegar a Belcastel no es difícil, aunque realmente hay unas buenas cuestas, pero en su mayoría de bajada. Lo realmente difícil es salir de aquí, de Hecho me hacía gracia cuando los turistas que habían por allí nos preguntaban si nuestras bicicletas eran eléctricas. 

El resto del camino hasta Cahors lo realizamos casi todo por carretera hasta completar el círculo, además de que los días fueron muy calurosos y debíamos hacer paradas constantes para hidratarnos todos.

Y muchas veces hacíamos paradas simplemente buscando una sombra donde cobijarnos y esperando que alguna nube tapase el sol para poder continuar.

Y finalmente de nuevo en Cahors, donde recogemos la furgoneta y damos por terminado nuestro viaje.

Finalmente, de esta experiencia nos quedamos con la sensación de que no hay nada que nos detenga si ponemos pasión y ganas y en futuras ocasiones ya no nos plantearemos si es o no posible viajar con nuestros amigos peludos.

Buenpedal, septiembre 2016.


Ver mas fotos de este viaje

Recommended Posts
Contacta con nosotros

Si necesitas información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Not readable? Change text.
0

Start typing and press Enter to search